El bosque 3. ¡Fluye!

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Imagen: - Sativa plena - autora: Luchy Polo
Acuarela s/papel
Y el Dios de Lluvia fue generoso y nos dio lo que pedíamos. Con las primeras lluvias el bosque bebió, y el agua desapareció absorbida por el suelo, había mucha sed atrasada. Con las segundas lluvias, el río empezó a moverse. Lentamente y de forma inexorable, toda la materia (orgánica y no orgánica) acumulada, empezó a ser arrastrada a destinos más lejanos. Al fluir, el río empezó a ser el mismo, a darnos su mejor imagen, su riqueza, su placidez y sosiego.
Y el Universo, siempre tan generoso, con la lluvia me trajo a la persona ideal para mis correrías por el monte. Huye del asfalto, tira monte arriba con fuerza, disfruta con la sencillez de las hojas caídas, las pequeñas metas diarias, los caminos escondidos, poco transitados, la alegría del esfuerzo reparador, las conversaciones creativas, las risas y los silencios que tanto valoro cuando camino firme por el monte, en plena naturaleza.

Y como cuando fluyes, y eres tú mismo, el Universo se alía contigo, y la prosperidad llega sin darte cuenta, nos sorprende con puñados de castañas (Castaea sativa, Mill), que como pequeños tesoros llenos de toda su energía, recogemos de los caminos.
¡¡Fluye!!

Dios de la lluvia.

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Imagen: -Las hojas- autora: Luchy Polo
grabado punta seca

Aunque los efectos del otoño son inminentes, aún el suelo no se ve espléndidamente alfombrado de marrones, amarillos y rojizos de las hojas ya caducas.
Las hojas caídas son escrupulosamente barridas por los operarios en la alameda del río Arnoya, depositadas en los márgenes para su posterior recogida. ¡Qué tentación! Saltar como una posesa por las hileras crepitantes y marrones, lanzar patadas al aire y ver como vuelven a caer las hojas, hundir los pies en ellas hasta no verlos… No lo hice, evidentemente no quería deshacer el trabajo de los operarios, que a golpe de brazo y riñón lo realizan. Esperaré la ocasión cuando todas las hojas cubran el paseo…. Y el trabajo les lleve varios días, ese será el momento. Lo que no he podido evitar es que Ardea si lo haga, también prefiere andar metódicamente por las hojas secas. Esas hojas que crujen y crujen a su paso, por la más que evidente sequía que estamos viviendo.

….. Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mí, pobre mortal!

Dios de la lluvia.
Como la cabeza al sombrero. El último de la Fila.

Miau!

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Imagen: La siesta de Grus - autora: Luchy Polo
lápiz s/pape
l
……. Aún te recuerdo, muchas veces pienso en ti.
Y hoy he pensado en volverte a escribir.
Agua de lluvia, agua de días que vendrán...
Me desperté sin ti, no volverás jamás……
Llanto de pasión
Como la cabeza al sombrero - El último de la Fila

Pues sí. Hace ya más de un mes que Grus dejó nuestra manada. Aunque sabíamos que pasaría por su recorrido vital, nunca estás preparada cuando llega el momento. Dieciséis años de convivencia estrecha, de suavidad, de algún mordisco y de cariño, mucho cariño. Como dijo en su momento mi amiga Pilar, Grus era un gato-perro por lo tranquila, inteligente, comunicativa… Entendía las órdenes, acudía siempre a recibirme cuando entraba en casa y conservaba la dignidad del gato que se sabe una deidad.

La convivencia te hace saber la infinidad de maullidos que existen:
Si es por hambre,
Si es por sed,
Si es por la arena,
Si es por ¿Dónde estabais?
Si es por ¡Deja de sobarme ya el pelo!,
Si es por ¿Qué te pasa?
Si es por ¿Por qué me quitas este ratón de las fauces si lo estaba cazado para ti?
Si es por ¡Que miedo, he estado perdida una noche entera, no sabía volver, menos mal que me has encontrado!,
Si es por no me pises,
Si es por vete que este es mi territorio,
Si es por ¡Que bruta es Ardea, arrasa todo a su alrededor!

Desde los primeros días siendo un cachorro que viajaba en mi bolsillo a todos los sitios, hasta los últimos tiempos cuando maullaba desconcertada porque se desorientaba en la casa que tan bien conocía.
De alguna forma con su pérdida he cerrado un ciclo que desde hace algún tiempo comencé a clausurar.
La canción del Ultimo de la Fila sonaba y sonaba en mi cabeza. Probablemente la vivencia que le hizo a Manolo García y a Quimi Portet inspirarles estos 5' de Llanto de Pasión no sería por una gata, pero a mí si me inspiró recordarla.

Miau!

Autotomía.

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Imagen: - Lución- autora: Luchy Polo


mixta s/papel



Por mucho que nos duela, en ciertas ocasiones tenemos que desprendernos de “partes que creemos nuestras”, por pura supervivencia, para seguir con nuestra aventura y encontrarnos con el futuro.


En este caso el paseo era vespertino y tuve la inefable presencia de mi nuevo ayudante en la tarea de pasear a Ardea: Ernesto. Curiosamente, en casi todos los paseos con él, nos encontramos algún representante de reptil, cuestión esta que hace las delicias de un futuro “serpentólogo”, como intuitivamente se define (prefiere este término al de herpetólogo).


Cuando regresábamos por el camino que sale de la plaza de San Isidro y termina en la carretera de Santa Mariña, allí estaba, unos 20 cm. un poco indecisa, en medio del camino el experto serpentólogo encontró que aquella serpiente era distinta y extrañado la miraba y remiraba.


No sé, no sé…


El notaba algo raro, quizás fuese su estructura de cabeza mucho más roma, su deslizamiento algo enérgico y entrecortado o su peculiar parpadeo y ni que decir del color cobrizo casi brillante.


Efectivamente no era algo conocido, era un pequeño lución (Anguis fragilis, L. 1758). Los luciones son reptiles que en su proceso evolutivo han prescindido de sus patas. Sin embargo, en su estructura esquelética quedan vestigios de estos.


Hacía tiempo que no los veía, así que, hemos constatado que por estas tierras también se encuentran, tal como nos dicen los mapas de distribución en las guías. Suelen tener una vida algo subterránea, y al contrario que el resto de reptiles huyen del sol. Este es el principal motivo de su escasa presencia y al hecho de ser confundidos en la mayoría de las veces por serpientes.

Como lagarto que es, comparte una propiedad la de la autotomía por la cual y mediante un mecanismo de contracción muscular es capaz de desprenderse de su cola, cuando se siente amenazado por un predador. Cuando ocurre esto, el segmento de cola suelto mantiene durante un tiempo los reflejos espasmódicos que le hacen retorcerse y desplazarse, de forma que el predador puede entretenerse en cazarlo mientras la cabeza pensante junto con el resto de cuerpo emprende la huida.


A veces una buena “contracción mental”, puede ser el mejor método para eliminar ciertas situaciones sin solución, que nos dañan y nos impiden crecer como personas. Al soltar lastre, es posible que perdamos algo de nosotros, lo que no hay duda es que siempre ganará nuestra totalidad.


¡Seguro que podremos regenerarnos! ¡El lución lo hace!

También los colores

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Imagen: - Mandala - autora: Luchy Polo

grabado punta seca/papel





Puede ocurrir que estudiemos los colores y no nos sintamos identificados con lo que dicen en ese momento. Podemos insistir en sucesivos mandalas, o quizás, considerar que los colores nos pueden ofrecer otros datos también a tener en cuenta.



Amarillo: Claustrofobia, superficialidad, envidia, sobreestima de sí mismo.
Azul: Vacío, aburrimiento, paralización, ingenuidad.
Blanco: Frialdad, abstracción, perfeccionismo.
Lila: Sufrimiento, melancolía, resignación, abstención, renuncia, desinterés.
Naranja: Despreocupación, ansía de notoriedad.
Negro/Gris: Muerte, derrota, tristeza, impedimento, ansiedad, pérdida, amenaza, oscuridad, abandono, desesperanza, obligación, fastidio.
Rojo: Odio, impulsividad, rabia.
Rosa: Timidez, necesidad de ser protegido, sentimentalismo, pérdida de la realidad.
Turquesa: Caprichoso, egoísmo, anhelo por ser reconocido.
Verde: Ambición, falsedad, ansia de poder.


Estos aspectos en principio, con una connotación más negativa, no deben preocuparnos mucho, al fin de cuentas son los efectos que nos producen los colores.
Con la observación del mandala podemos averiguar intuitivamente, si la expresión de ese color pertenece al efecto más positivo o al menos positivo.
Nada es inamovible.

Colores

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Imagen: - Torino - autora: Luchy Polo

rotulador s/papel




En otras ocasiones hemos visto los beneficios que puede aportarnos la observación tranquila de un mandala, procurándonos la armonía del cuerpo, y del espíritu.
Si nos atrevemos a crearlos nosotros mismos, además de estos beneficios podemos obtener una rica información sobre nuestro estado de ánimo, rasgos de nuestra personalidad y algunos pequeños datos que pueden ser muy interesantes.
Se pueden analizar distintos aspectos del mandala creado, como las formas geométricas utilizadas, disposición de las mismas y colores.
Cuando hemos finalizado nuestro mandala, podemos observar detenidamente los colores usados y analizar la información que nos brindan. Os anoto el resumen de varios expertos sobre como los colores reflejan al exterior nuestro interior.
Amarillo
Sol, luz, serenidad, alegría, satisfacción, iluminación, desarrollo, liberación, sabiduría, intelecto, fantasía, espíritu emprendedor, anhelo de libertad.
Azul
Seguridad, equilibrio, sosiego, paz, tranquilidad, relax, libertad, inmensidad, anhelo, fidelidad, idealismo, altruismo, sensatez.
Blanco
Pureza, inocencia, perfección, virtud, objetividad, sublimidad, salvación, fiabilidad, sinceridad, veracidad, instinto para los negocios.
Lila
Yo superior, meditación, espiritualidad, mística, magia, cambio, inspiración, unión de contrastes, sensibilidad, individualismo.
Naranja
Optimismo, energía, ganas de vivir, ambición, sociabilidad, actividad, cariño, extrovertido, valor, fortaleza, cordialidad, espíritu joven, salud, confianza en sí mismo.
Negro/Gris
Reintegración, renovación, dignidad invencible.
Rojo
Amor, pasión, ganas de vivir, sensualidad, conquista, confianza en sí mismo, fuerza, paciencia, independencia.
Rosa
Romanticismo, inclinación, dedicación, suavidad, altruismo, feminidad, prudencia, delicadeza, capacidad de disfrutar, elegancia, autocontrol.
Turquesa
Amistad, sociabilidad, comunicación, fantasía, seguridad en sí mismo, gracia, amabilidad, humor.
Verde
Vida, naturaleza, fuerza de voluntad, constancia, equilibrio, crecimiento, nuevo inicio, alivio, bienestar, integridad, compostura, tenacidad, perseverancia.
¡Disfrutad dibujando! ¡Disfrutad investigando!

El jardín nevado.

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Imagen: - El pruno - autora: Luchy Polo


acuarela s/papel



A principios de marzo el jardín empezó a tener un aspecto nevado. De forma lenta e implacable todo el proyecto de césped, el pasillo de entrada y el bebedero de los pájaros, empezó a tener una fina capa nevada muy especial.


Miles y miles de diminutos pétalos blancorosados cubrían toda la superficie con esa delicada y cálida nieve. En marzo a veces nieva; sin embargo en esta ocasión, los miles de copos no eran de agua cristalizada: se dejaban caer lenta, muy lentamente, del pruno, dando un aspecto tan, tan romántico que nos hacía soltar la risotada correspondiente.


Uno de los primeros en anunciar la próxima primavera cuando aún es invierno, son los prunos (Prunus cerasifera Ehrth.). Estos árboles son muy utilizados en jardinería para embellecer los jardines y parques. Su floración es muy temprana.


Este también es uno de los elementos vivos que me han acompañado desde mi infancia. En los jardines de la casa de mis padres, tres ejemplares de pruno siempre estuvieron presentes combinados con un lilo y un pequeño seto que los delimitaban. Ellos formaban parte de la imagen de mi primavera madrileña. Luego más tarde, en el duro estío sus bailarinas hojas púrpuras, daban una sensación de frescor difícil de conseguir en pleno julio y agosto.


Después, como siempre, andando por el largo recorrido desde Moncloa por la avenida de la Complutense hasta la facultad (había un atajo por el clínico, aunque este no era muy recomendable por temas de seguridad), mi compañera de clase y yo competíamos para ver la primera flor de la temporada colgada de las ramas desnudas de uno de estos árboles.


El pruno, es el reflejo casi exacto de un boceto a lapicero que hice nada más entrar en esta vivienda. Lo plantamos hace años en compañía de mi ahijada Silvia y sus padres, divirtiéndose de lo lindo con sus juguetes de jardinería en los montones de tierra que originamos al hacer un considerable agujero en el suelo del jardín.


Hoy sirve como atalaya para el terremoto Ernesto, que desde la espesura de su follaje observa cómo se acercan los enemigos sin que supuestamente le vean. Aunque cuando el enemigo ya está a la altura del árbol diga, ¡Hola Ernesto! ¡Qué bien te veo encima del árbol! ¡Cuidado no te hagas daño!