Dios de la lluvia.

Imagen: -Las hojas- autora: Luchy Polo
grabado punta seca

Aunque los efectos del otoño son inminentes, aún el suelo no se ve espléndidamente alfombrado de marrones, amarillos y rojizos de las hojas ya caducas.
Las hojas caídas son escrupulosamente barridas por los operarios en la alameda del río Arnoya, depositadas en los márgenes para su posterior recogida. ¡Qué tentación! Saltar como una posesa por las hileras crepitantes y marrones, lanzar patadas al aire y ver como vuelven a caer las hojas, hundir los pies en ellas hasta no verlos… No lo hice, evidentemente no quería deshacer el trabajo de los operarios, que a golpe de brazo y riñón lo realizan. Esperaré la ocasión cuando todas las hojas cubran el paseo…. Y el trabajo les lleve varios días, ese será el momento. Lo que no he podido evitar es que Ardea si lo haga, también prefiere andar metódicamente por las hojas secas. Esas hojas que crujen y crujen a su paso, por la más que evidente sequía que estamos viviendo.

….. Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mí, pobre mortal!

Dios de la lluvia.
Como la cabeza al sombrero. El último de la Fila.

3 comentarios:

Rosa dijo...

Pues sí, este año el Dios de la lluvia está de huelga... quién iba a decirlo después de la que cayó hace sólo dos años... había gente que hablaba de que iban a volver los inviernos de antes, que yo no los conocí, pero por lo que dicen por aquí al menos eran bien lluviosos.
Se echa de menos el olor a tierra mojada este año, aunque las hojas secas y sus crujidos tienen su encanto.
Llevaba tiempo sin pasarme por aquí... tu dibujo me ha recordado a un sitio al que tenía mucho cariño (pero ya no está)
¡¡Saludos!!
Rosa.

laMima dijo...

Yo disfruto todas las mañanas cuando salgo de casa; nuestro patio está entonces inundado de hojas y podemos hacerlas crepitar a nuestro paso porque los de la limpieza tardan un rato en llegar.
Dan ganas de tirarse encima en plancha, jeje, pero me callo y no digo nada porque Ainhoa sería perfectamente capaz de hacerlo. Sin remordimiento ¡y luego al cole!
Bah, tal como están las cosas nos deberíamos dar un gusto de esos de vez en cuando.

animalesreunidos dijo...

Que alegria teneros por aquí a las dos, pues bien, por estos lugares, las hojas ya están pegadas al suelo por la humedad. Ja, ja el Dios de la LLuvia se apiadó finalmente.
Besos.

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